La mayoría de instalaciones de puntos de recarga salen bien, pero hay una serie de errores que se repiten con frecuencia y que, en muchos casos, no se detectan hasta meses después: en la factura de la luz, al intentar solicitar una ayuda, o el día que el diferencial empieza a saltar sin motivo aparente. Conocerlos de antemano te permite evitarlos o, al menos, detectarlos a tiempo si ya has hecho la instalación.
1. No comprobar la potencia contratada antes de comprar el cargador
Es, con diferencia, el error más habitual. Muchas personas compran primero el cargador (a veces atraídas por una oferta) y solo después descubren que su potencia contratada no lo soporta junto al resto de la vivienda. El resultado es tener que iniciar el trámite de ampliación de potencia después, con el consiguiente retraso, en lugar de haberlo hecho en paralelo desde el principio.
Cómo evitarlo: revisa tu potencia contratada actual en la factura de la luz antes de elegir modelo de cargador, y consulta con el instalador si es suficiente para tu caso concreto.
2. Contratar a un instalador sin verificar que está autorizado
No todos los electricistas están inscritos en el registro de instaladores autorizados de su comunidad autónoma, requisito imprescindible para poder emitir el boletín eléctrico. Contratar a alguien sin esa autorización, aunque el trabajo en sí esté bien hecho técnicamente, te deja sin la documentación necesaria para dar de alta el punto de recarga o para solicitar ayudas y deducciones fiscales.
Cómo evitarlo: pide siempre el número de inscripción en el registro de instaladores antes de contratar, y exige por escrito en el presupuesto que la instalación incluye la emisión del boletín eléctrico.
3. Elegir un cargador sobredimensionado sin necesidad real
Instalar un cargador trifásico de 22 kW cuando tu coche solo admite carga en corriente alterna a 7,4 kW no aporta ningún beneficio real: el coche seguirá cargando a la misma velocidad, pero habrás pagado de más por la instalación y, además, pagarás una potencia contratada más alta cada mes de forma permanente.
Cómo evitarlo: consulta la ficha técnica de tu coche (o del que planeas comprar) para conocer su potencia máxima real de carga en AC antes de elegir el cargador.
4. Recortar en las protecciones eléctricas para ahorrar
Algunos presupuestos «low cost» prescinden de protecciones específicas y dedicadas para el circuito del cargador (magnetotérmico y diferencial propios, no compartidos con el resto de la vivienda), o instalan un diferencial genérico en lugar de uno adecuado al tipo de cargador. Este es un ahorro que nunca compensa el riesgo que implica.
Cómo evitarlo: pide que el presupuesto detalle explícitamente qué protecciones incluye, y desconfía de cualquier oferta significativamente más barata que el resto sin una explicación clara de qué se está ahorrando.
5. No calcular bien la distancia y el recorrido del cableado
Subestimar la distancia real entre el cuadro eléctrico y la ubicación del cargador es un error habitual quer luego se traduce en presupuestos que se disparan una vez empieza el trabajo, o en cableado de una sección insuficiente para la distancia real, lo que provoca pérdidas de tensión y menor eficiencia de carga.
Cómo evitarlo: mide (aunque sea de forma aproximada) la distancia real antes de pedir presupuesto, y deja que sea el instalador, tras revisar la ubicación, quien confirme la sección de cable necesaria.
6. No guardar la documentación tras la instalación
Es un error que no se paga en el momento, sino meses después: sin el boletín eléctrico y la factura de la instalación, no podrás justificar la deducción en el IRPF ni solicitar ayudas públicas que exijan acreditar la instalación con esos documentos.
Cómo evitarlo: guarda desde el primer día, en digital y en papel, el boletín eléctrico, la factura detallada y el manual del cargador. Es la documentación que te pedirán en cualquier trámite posterior.
7. Ignorar el grado de protección IP si el cargador va en exterior
Instalar un cargador pensado para interior en una ubicación exterior (fachada, poste) sin comprobar su grado de protección IP es un error que compromete la durabilidad del equipo frente a lluvia y humedad, y en los casos más graves puede derivar en una avería temprana o en un problema de seguridad.
Cómo evitarlo: si tu cargador va a estar expuesto a la intemperie, exige un modelo con protección IP54 como mínimo, y valora una protección adicional (visera, marquesina) si la exposición es muy directa.
8. No planificar una posible ampliación futura
Cerrar la instalación pensando únicamente en las necesidades de hoy, sin dejar ningún margen para un segundo punto de recarga en el futuro (por ejemplo, si se incorpora un segundo coche eléctrico al hogar), suele encarecer mucho cualquier ampliación posterior, porque implica repetir buena parte del trabajo ya hecho.
Cómo evitarlo: si existe una mínima posibilidad de necesitar un segundo cargador en el futuro, coméntalo con el instalador para que valore sobredimensionar la canalización o dejar prevista una salida adicional en el cuadro eléctrico, aunque el segundo cargador no se instale todavía.
9. No revisar si vives en una comunidad de vecinos con normativa específica
Si el garaje no es de uso exclusivo tuyo, sino comunitario, existen requisitos legales adicionales (comunicación previa a la comunidad, plazos de respuesta, reparto de gastos) que no aplican a una vivienda unifamiliar. Actuar como si fuera una instalación completamente privada, sin seguir ese procedimiento, puede generar conflictos innecesarios con la comunidad de propietarios.
Cómo evitarlo: si tu caso es una comunidad de vecinos, consulta antes nuestra guía [cómo pedir instalar un punto de recarga en la comunidad de vecinos] para conocer el procedimiento correcto.
10. Dejar la instalación para el último momento si quieres acogerte a una ayuda
Las convocatorias de ayudas públicas tienen plazos y, en muchos casos, presupuesto limitado que se agota antes de la fecha de cierre oficial. Empezar el proceso de instalación tarde, pensando en solicitar la ayuda «cuando esté todo hecho», puede hacer que te quedes fuera de una convocatoria por pura falta de tiempo.
Cómo evitarlo: si tu intención es solicitar una ayuda, revisa los plazos de la convocatoria vigente antes de empezar y calcula con margen el tiempo real que puede llevar todo el proceso (ver nuestro artículo [cuánto tarda en instalarse un punto de recarga doméstico]).
Tabla resumen: errores y cómo evitarlos
| Error | Consecuencia | Cómo evitarlo |
|---|---|---|
| No comprobar potencia contratada | Retrasos y trámites añadidos | Revisar factura de la luz antes de comprar el cargador |
| Instalador no autorizado | Sin boletín eléctrico ni acceso a ayudas | Verificar inscripción en el registro de instaladores |
| Cargador sobredimensionado | Sobrecoste sin beneficio real | Consultar potencia máxima de carga AC del coche |
| Protecciones insuficientes | Riesgo de seguridad | Exigir protecciones dedicadas en el presupuesto |
| Mala estimación de distancia | Presupuesto impreciso, pérdidas de tensión | Medir distancia real antes de pedir presupuesto |
| No guardar documentación | Sin acceso a ayudas ni deducciones | Guardar boletín, factura y manual |
| Protección IP inadecuada en exterior | Avería temprana | Exigir IP54 o superior en ubicaciones exteriores |
| No prever ampliación futura | Sobrecoste en una segunda instalación | Sobredimensionar canalización si hay dudas |
| Ignorar normativa de comunidad de vecinos | Conflictos con la comunidad | Seguir el procedimiento específico si aplica |
| Empezar tarde para pedir ayudas | Quedarse fuera de la convocatoria | Revisar plazos antes de empezar el proceso |
Preguntas frecuentes
¿Estos errores invalidan la garantía del cargador? Depende del caso: errores como una instalación sin protecciones adecuadas o realizada por alguien sin autorización pueden efectivamente afectar a la garantía del fabricante, ya que muchas exigen que la instalación se haya realizado conforme a normativa por un instalador autorizado.
¿Se puede corregir una instalación ya hecha si tiene alguno de estos errores? En la mayoría de los casos sí, aunque supone un coste adicional al de la instalación original. Es preferible detectarlos antes de contratar, revisando bien el presupuesto y las credenciales del instalador desde el principio.
¿Cuál de todos estos errores es el más grave? Desde el punto de vista de seguridad, recortar en las protecciones eléctricas dedicadas es el más delicado. Desde el punto de vista económico, contratar a un instalador no autorizado suele ser el que más consecuencias arrastra, porque bloquea el acceso a ayudas, deducciones y a la propia legalización de la instalación.
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